«Las obras han acabado con retraso, pero ha merecido la pena esperar por el resultado final». Así se expresaba ayer pletórico el presidente de la Diputación, Enrique Martín, durante la visita a a la remodelación de la villa romana La Olmeda, situada en Pedrosa de la Vega, considerada uno de los mejores yacimientos del mundo romano, que permanece cerrada al público desde octubre del 2005 para acometer la reforma integral de las instalaciones promovida por la institución provincial.

Después de tres largos años de trabajo y de sortear no pocas dificultades por las especiales características del proyecto de remodelación, la obra civil está concluida -con un año y nueve meses de retraso y un 20% más del coste presuestado, lo que elevará la inversión final a los 6,7 millones de euros -. Aunque la obra está terminada, aún resta la colocación del mobiliario y del proyecto museográfico que completará el conjunto, lo que se traducirá en otros cuatro meses de intensas labores.

La apertura al público está inicialmente prevista para el próximo mes de abril, coincidiendo con la Semana Santa, pero la fecha quedará finalmente supeditada, ya que el presidente de la Diputación está intentando que la inaugure un miembro de la Casa Real.

Con lenguaje moderno
Las obras han posibilitado el cerramiento de la villa romana, perteneciente al siglo IV, con una estructura metálica de acero corten de color rojizo, tonalidad que se adapta muy bien al paisaje de la vega saldañesa y cambia con el paso del tiempo, además de proteger el valioso interior de la villa, donde se ubican los mosaicos, según explicaron ayer los arquitectos ganadores del concurso de ideas para acometer el proyecto, Ignacio García Pedrosa y Ángela García de Paredes.

Los mosaicos, la gran maravilla de La Olmeda, se han cubierto con otra estructura metálica de 8.000 metros cuadrados de pequeños rombos de hierro, que se han colocado y ensamblado desde el exterior con grandes grúas. La espectacular cubierta está soportada sobre cuatro pilares y un muro de hormigón en un intento de servir de techumbre de grandes superficies sin necesidad de recurrir a las columnas para no interferir la visión del yacimiento romano.

Las estancias de la villa romana han sido cuidadosamente separadas con vallas metálicas con mucha transparencia que imitan con «el lenguaje del siglo XXI los muros y las habitaciones de esta gran mansión, sin impedir la visión global del conjunto de la villa», según aclararon los arquitectos. También la luz natural se ha tamizado con modernas vidrieras en aras a no perjudicar el color de los mosaicos, que ayer permanecían sepultados bajo 900 toneladas de tierra y otros materiales aislantes, tal y como han estado durante todo el periodo de obras para preservar su seguridad.

Una vez concluida la obra civil, la tierra será desalojada y comenzará el equipamiento necesario para la apertura al público. A la entrada del recinto se ha habilitado una zona de servicios con cafetería y un salón de actos de ochenta plazas que contará con butacas móviles.

En este área también se colocarán pantallas interactivas que ofrecerán una reconstrucción virtual de esta gran mansión romana, junto con otros elementos de moderna tecnología, como pantallas táctiles y paneles informativos, además de una maqueta de la villa para personas invidentes. «Esto ya es un museo», presumió ayer Enrique Martín, que se mostró muy satisfecho con el resultado y mostró su confianza en que la nueva imagen que presenta la villa romana de La Olmeda sirva como reclamo turístico para dinamizar la provincia.

Esta entrada fue publicada en Miércoles, Noviembre 19th, 2008 a horas 12:56 pm y se encuentra en General . Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada a través de la RSS 2.0 feed. Tu puedes dejar una respuesta, en trackback desde tu propio sitio.

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